La jueza afirma que no hay ni una prueba que sostenga la acusación y que las grabaciones de los testigos contradicen a los agentes

 

Un joven sindicalista que formaba parte de un piquete que recorría el barrio de San Juan de Pamplona con motivo de una huelga general convocada principalmente por sindicatos nacionalistas el 30 de enero de 2020 ha resultado absuelto en el Juzgado de lo Penal número 2 de Pamplona después de que la Fiscalía le acusara de los delitos de desobediencia y lesiones a policías durante una carga policial. Las grabaciones efectuadas por los testigos han resultado cruciales para la jueza de cara a la absolución del procesado, debido a que evidencian que el mismo no profirió ni las expresiones que se le imputaban ni golpeó a los agentes como le acusaban. Le pedían seis meses de prisión.

El incidente juzgado ocurrió sobre las 9.40 horas de dicho 30 de enero. Cuando el piquete se hallaba muy cerca de la calle Martín Azpilcueta, a la altura de una marquesina de la villavesa, se personó en el lugar una dotación de la Policía Nacional, quienes pidieron a los integrantes del piquete que se identificaran. La petición fue vivamente protestada, se increpó a los agentes y dentro del grupo una mujer llamó reiteradamente a los agentes “hijos de puta”.

Sin embargo, la sentencia ratifica que el varón acusado no ha resultado acreditado que lanzara petardos, ni que se dirigiera a los policías llamándoles “perros de mierda, txakurras” y gritándoles “no os quieren ni en Extremadura”. El encausado fue detenido tras ser tironeado por un agente, cayendo ambos al suelo, sin que el procesado agrediera ni se opusiera a su detención, ni propinara patadas al agente que le causaron diversas contusiones, dice la sentencia.

La jueza explica que la versión de la acusación carece de pruebas y no solo porque el acusado negara, punto por punto, los hechos que se le atribuían, al aludir que él iba tocando un pito y eso debió molestar a alguno de los agentes, “sino porque las dos grabaciones visionadas en la vista oral no recogen ninguna conducta del acusado coincidente con el relato sostenido por la acusación”. No les dirigió, continúa la jueza, las expresiones despectivas como txakurra, ni les dijo que no les querían ni en Extremadura,. Es más, no se oye voz alguna en tal sentido, sí que resulta claramente audible una voz femenina que repetidamente llama a los polícias “hijos de puta”. Aparte de eso, lo que es aprecia es una situación de relativa tensión entre las dos partes intervinientes y el sonido constante de los pitos que algunos integrantes del piquete utilizaban. No se aprecia que se lanzaran petardos tampoco, añade la resolución.

En cuanto al momento de la detención, “es de observar que el acusado no intenta escabullirse entre el resto de los concentrados, ni acometió a ningún agente para eludir ser detenido, sino que uno de los policías le agarró fuertemente, desplazándole de la posición en la que se encontraba, cayendo ambos al suelo por la inercia del tironazo, sin que el procesado diera golpe alguno al agente”. El policía afirmó en el juicio que el acusado le lanzó un puñetazo y dos patadas que esquivó, desconociendo cuándo se lesionó, “por lo que difícilmente puede atribuirse la autoría de la agresión leve al encausado. Una vez en el acusado permaneció quieto, no propinó golpe alguno”, finaliza la sentencia.